El inicio del siglo XXI ha visto como diferentes corrientes sociales transcurridas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial han convergido en un nuevo modelo cultural que ha sido denominado como CULTURA CREATIVA. La toma de consciencia acerca de los derechos humanos, el medio ambiente, la liberación de la mujer, la justicia social, la paz, la alimentación orgánica, el cooperativismo, la salud natural, la nueva espiritualidad o el crecimiento personal han pasado a ser temas prioritarios para muchas personas en todo el mundo.No se trata de una corriente de pensamiento único, sino más bien de la respuesta a un impulso vital que brota de las necesidades de realización de cada ser humano y su impulso a crear un mundo mejor.
Esta toma de consciencia ha supuesto para muchas personas la búsqueda de formas de vida alternativas que fuesen coherentes con sus valores y que se ha traducido en la creación de empresas que responden a lo que podría denominarse un ‘capitalismo natural’ o ‘capitalismo responsable’ al proveer de bienes y servicios utilizando prácticas de negocio sostenibles tanto económica como medioambientalmente.Son las EMPRESAS DE LA CULTURA CREATIVA que incluyen desde comida proveniente de la agricultura biológica hasta electrodomésticos de bajo consumo energético, pasando por el ecoturismo, el uso de vehículos de bajo impacto o la medicina alternativa.
Todas ellas representan un auténtico modelo a seguir en la crisis, de valores, que vivimos hoy en día.